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Fuente: www.ileon.com

Del 25 de julio al 8 de agosto, un grupo de jóvenes procedentes de varios países pondrán de forma desinteresada su capacidad de trabajo, para recuperar parte del patrimonio histórico de Laciana, en el castro de La Muela, bajo la dirección técnica del arqueólogo Rubén Rubio, miembro de nuestro grupo.

Villablino prepara su segundo campo de trabajo, a los que ahora se les ha cambiando el nombre y se les denomina de voluntariado, quizá alguien pensó que trabajo tiene connotaciones de explotación; con el objetivo primordial de “trabajar” en las excavaciones arqueológicas del castro de La Muela.

La dirección técnica de los trabajos estará a cargo de Rubén Rubio, quién ya dirigió el del pasado año y participó directamente en los trabajos de excavación realizados con fondos Miner en años pasados y que han significado la mayor parte de lo excavado hasta la fecha.

El coordinador general del campo será Felix Suárez, trabajador municipal en el Punto de Información Juvenil de Villablino, con un amplio historial en la organización y ejecución de este tipo de actividades (campamentos, campos de trabajo, actividades culturales o deportivas) y capacidad profesional para ello (licenciado en psicología, graduado en magisterio y con títulos de monitor de nivel en varias especialidades.

El campo tiene dos partes muy diferenciadas, de mañana y tarde. Por la mañana se dedicarán, de lunes a viernes, 5 horas diarias al trabajo de voluntariado en el castro, de 8.30 a 13.30. Y por las tardes a partir de las 17 horas a actividades de ocio y tiempo libre (piscina, escalada, senderismo, bicicleta de montaña, espeleología), un fin de semana de acampada en el monte.

Sin olvidar las actividades de tipo cultural y formativo, conociendo el entorno social, la vida y costumbres de las gentes del municipio, con visitas al aula geológica, el centro del urogallo, el aula de interpretación de los castros, con talleres de juegos tradicionales, o repostería local. Sin olvidar alguna salida nocturna por el ambiente más joven de Villablino. Para estas actividades contarán con dos monitores además del coordinador general del campo.

Y para que no les falte de nada, las comidas se hacen básicamente de tipo local, caldos, cocidos, elementos de la matanza o empanadas. De todas la que más choca es la llamada “pelota con huesos”, lo que es el chosco o botillo, una buena definición la que le dieron los jóvenes que participaron el pasado año en la primera edición de este campo de voluntariado, aunque básicamente le objetivo es el trabajo.

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